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Obra completa de Josep Pla

por Jesús Revelles
Acercarse a la vastísima obra de Josep Pla (Palafrugell, 1897 – Llofriu, 1981), más que suscitar respeto, es un estímulo para la lectura: una adjetivación precisa y un gusto por los detalles son motivos suficientes para adentrarse en los cuarenta y cinco tomos que conforman su Obra completa y que hacen de Pla el prosista más prolífico y popular de la literatura catalana contemporánea.

Obra completa de Josep Pla –publicada por la editorial Destino– no es sólo la colección definitiva de casi toda la obra planiana, sino la versión definitiva, reelaborada y corregida diversas veces por el mismo autor. Ya en 1956, la Editorial Selecta había iniciado la publicación de los textos de Pla, pero la muerte de su editor, Josep M. Cruzet, en 1962, paró esta tarea editorial en el volumen XXIX. Una década después, ediciones Destino reinició esta acometida desde el principio.

La paradoja planiana hace que El quadern gris (libro escrito en su vejez) comience la Obra completa de Destino mostrándose como un verdadero diario de juventud, cuando hoy sabemos que El quadern gris de 1966 no es únicamente el que Pla escribió en los años 1918-19. El libro tiene más de un momento de redacción. El quadern gris no sólo es un dietario sino un perfecto recurso literario en el que Pla evoca toda su experiencia. Este dietario está retocado y ampliado, es decir, ficcionalizado.

La obra de Josep Pla es autobiográfica en un sentido extensivo (y excesivo) porque, en definitiva, el autor siempre está presente en ella como observador. La misma distribución y reescritura de la Obra completa hace de Pla un autor paradoxal. Ingenuamente antiguo, porque pretende reproducir su afán de realidad de una manera radical, y consecuentemente contemporáneo, porque muchas de las narraciones de Pla son capaces de romper la división tradicional de géneros literarios: existe una trama (así pues, es narrativa), evoca sentimientos (entonces, es lírica) y, finalmente, se muestran personajes, el “personaje” Josep Pla (tiene, por lo tanto, un componente épico). Pla se mueve entre la unidad de querer hacer una definitiva Obra Completa y esta fragmentación de géneros.

La literatura para Josep Pla es el reflejo de una sociedad determinada en un determinado momento. El escritor del Empordà mantuvo la esencia de un notario comprometido con su realidad, que levanta acto de fe del mundo que le rodea. Esto le lleva a escribir de temas muy diversos: sobre gastronomía (El que hem menjat), viajes (En mar), política (Cròniques parlamentàries (1993-1934)) o retratos (Homenots).

Adjudicando relevancia a la anécdota más breve y utilizando los recuerdos, Pla lo observa todo: los grandes momentos históricos (más vinculados a su experiencia periodística) y los pequeños detalles de la vida (que se inclinan hacia un lirismo que evita acercamientos al romanticismo y a la fácil retórica). Pla huye de la metafísica y de la trascendencia. Este materialismo de campesino entraña un vivir al día, un escepticismo continuo y una estrecha relación con un paisaje que nunca idealiza, sino que constantemente aparece humanizado.

El paseo funciona como fuente de conocimiento frente a una geografía asequible y accesible: A mi me gustan las vistas panorámicas, pero como todos los espectáculos ilimitados y románticos me producen un vacío de estómago excesivo. Me gustan más las cosas acotadas, concretas y los detalles. Las panorámicas quieren juventud y ser sensible a una retórica vagarosa, infantil y fácil. (Un petit món del Pirineu).

El escepticismo hace que se desengañe ante la idea de progreso de la especie humana. Pla es antropopesimista y contrario a cualquier cambio repentino. Es un heredero literario de los moralistas franceses: Montaigne, Chateaubriand, Pascal. Además de estos, las influencias planianas son diversas: Baroja, Unamuno, Nietzsche, Taine, Stendhal, Chesterton, Maquiavel, Baudelaire, Shakespeare, Spinoza, Rousseau, Pirandello o Hugo.

Con grandes dosis de humor –rompe continuas expectativas– y haciéndose el rústico consigue adoptar una distancia con el mundo: La política y el periodismo, la gramática y la retórica, el manual y la academia, ¿no son la hojarasca de la vida? Yo no cambiaría la vida de la gente de este pueblo sin iglesia y sin reloj con la de nuestros pobres poetas optimistas tan tiesos y cargados de miseria. ¿Sentido de la vida? Aquí tenéis el sentido de la vida (El quadern gris). Viaje o no, el punto de vista de Pla es localista y detallista. Acercarse a Pla hoy, es acercarse aún a una figura polémica, fascinante y contradictoria. Su literatura muestra un férreo compromiso con la objetividad. La primera obligación de un escritor es observar, relatar y manifestar la época en la que se encuentra. Esto es infinitamente más importante que las inútiles y estériles tentativas para llegar a una originalidad salvaje y primigenia. (La vida amarga).

Volver a escribir es, casi siempre, explicar de una manera u otra y con una intención diferente. En el caso de Pla es básica la reflexión sobre los límites y la capacidad del lenguaje para percibir el mundo, el tiempo que huye y los continuos matices de la existencia. Las continuas prácticas con la descripción y con los retratos humanos sirven de ejemplo notable (Homenots). La narrativa de Josep Pla es un acto de conocimiento verosímil, antes que real, que vincula al escritor con la contemporaneidad y que la oxigena de estrechas interpretaciones.

Traducido por Bárbara Tadeo
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